Vivo en un constante cansancio, en un bucle de vacío que me habla de distancia cada amanecer.
Ridículo, ¿verdad? Sobretodo para ti, que tan rápido olvidas, que tan difícil eres de olvidar.
Créeme, si de mí dependiera, no seguiría pensando en ti. Te habría olvidado en el pasado Mayo o tal vez en Abril. Pero va a ser que no, ya que tú no robas meses, solo trozos de corazón.
Llevas una parte de mí contigo, una que no volverá, una que inconscientemente decidí entregarte.
Oh, tonta e ingenua niña... Con lo bonita que era, lo mucho que valía, con lo que brillaba mi sonrisa... Voy yo y me enamoro, sin cuidados ni miramientos. No diré que no me avisé, ni me avisaste.
Ya que sí, para ser sinceros, eras un desastre. Todo lo que te rodeaba parecía temblar con fuerza y yo solo quería desordenar mi vida -más si cabía.-.
Tú lo describiste a la perfección. Yo era una cadena de oro, frágil y valiosa. Tú me rompiste, sin escrúpulos y yo volví a confiar en ti. Cosas del embrujo que crean esos ojos café.
Y hoy solo queda una sonrisa rota, pasos torpes y unas caderas que por mucho que lo lleven en la sangre ya no saben bailar si tú no marcas el ritmo.
Mi cordura quedó bajo tu almohada y creo que me dejé, además del paraguas, las ganas de sonreír en tu comedor.
El cuerpo me pide que vuelvas a colarte bajo mis sábanas, por favor.
Cuídate, como yo no supe, como yo no quise. A mí ya me cuido yo, no te preocupes, cariño.
Don't stop the music!
♥♥♥
lunes, 30 de octubre de 2017
Si me lees.
Si por alguna remota casualidad conoces este blog, sé que es triste. Supongo que ese sentimiento de bochorno entra siempre al leer algo que escribiste hace años, ¿no?
Yo era una niña de 10 años cuando escribí esto, que adoraba perderse entre letras y disfrutaba más de ver una película de Harry Potter o un anime antes que estar por la calle.
Me sentía diferente y el no encajar a veces daña, sobretodo a corta edad. Aún así, no me veo con fuerzas de borrar este blog, que me recuerda tantísimo todo lo que pasé...
La vida no es fácil y tuve que descubrirlo a las malas. Quien me iba a decir a mí que esto no era un juego, ¿verdad?
Mi mente es un bonito laberinto. No todo el mundo es capaz de llegar al centro, y a veces alguno se corta con los cristales rotos que trata de recoger a la desesperada.
Hay gente que no entiende que cada uno es juez, víctima y verdugo de si mismo. Yo entendí que era responsable de mi propio caos y aquí me leéis, aún sin saber porqué escribo lo que escribo ni qué escribo.
Más de una vez esto se habría transformado en un grito de ayuda que dos o tres leerían, pero paso. Me han derribado. Han roto cada uno de mis esquemas.
Pero estoy enamorada. Enamorada de la vida, aferrándome a ella como solo lo haría alguien que se ha visto con el agua al cuello y la soga al frente.
Hoy ya no le tengo miedo a los retos,ni a las alturas. Por el contrario, me he vuelto adicta a quejarme en voz alta. Adicta a gritar y a sacar los dientes cuando no estoy de acuerdo con algo.
Mira, no tengo ni idea de lo que escribo. Tal vez solo trato de aflojarme el nudo pero sin llegar a desnudarme (no la piel, esta vez el alma) ante vosotros. No os gustaría lo que veríais, lo aseguro, demasiadas cicatrices -es lo que tiene enamorarse de la piedra que continuamente te hace tropezar.-
¿Alguien quiere explicarme porque escribo todo esto con tanto miedo a que me conozcais? Con dos huevos y a lo loco, hoy no hay miedo, hoy me amo, hoy me voy a comer el mundo.
Ya mañana si eso me entristezco. Hoy me haré valer... Al menos hasta que caiga la noche, encendiendo las farolas y apagando mi ánimo.
Yo era una niña de 10 años cuando escribí esto, que adoraba perderse entre letras y disfrutaba más de ver una película de Harry Potter o un anime antes que estar por la calle.
Me sentía diferente y el no encajar a veces daña, sobretodo a corta edad. Aún así, no me veo con fuerzas de borrar este blog, que me recuerda tantísimo todo lo que pasé...
La vida no es fácil y tuve que descubrirlo a las malas. Quien me iba a decir a mí que esto no era un juego, ¿verdad?
Mi mente es un bonito laberinto. No todo el mundo es capaz de llegar al centro, y a veces alguno se corta con los cristales rotos que trata de recoger a la desesperada.
Hay gente que no entiende que cada uno es juez, víctima y verdugo de si mismo. Yo entendí que era responsable de mi propio caos y aquí me leéis, aún sin saber porqué escribo lo que escribo ni qué escribo.
Más de una vez esto se habría transformado en un grito de ayuda que dos o tres leerían, pero paso. Me han derribado. Han roto cada uno de mis esquemas.
Pero estoy enamorada. Enamorada de la vida, aferrándome a ella como solo lo haría alguien que se ha visto con el agua al cuello y la soga al frente.
Hoy ya no le tengo miedo a los retos,ni a las alturas. Por el contrario, me he vuelto adicta a quejarme en voz alta. Adicta a gritar y a sacar los dientes cuando no estoy de acuerdo con algo.
Mira, no tengo ni idea de lo que escribo. Tal vez solo trato de aflojarme el nudo pero sin llegar a desnudarme (no la piel, esta vez el alma) ante vosotros. No os gustaría lo que veríais, lo aseguro, demasiadas cicatrices -es lo que tiene enamorarse de la piedra que continuamente te hace tropezar.-
¿Alguien quiere explicarme porque escribo todo esto con tanto miedo a que me conozcais? Con dos huevos y a lo loco, hoy no hay miedo, hoy me amo, hoy me voy a comer el mundo.
Ya mañana si eso me entristezco. Hoy me haré valer... Al menos hasta que caiga la noche, encendiendo las farolas y apagando mi ánimo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)